segunda-feira, 22 de junho de 2009

Celebração da Mãe terra

Desde tiempos inmemoriales los pueblos indígenas han identificado los equinoccios y solsticios, correspondientes a la trayectoria del Sol, examinando el comportamiento de su entorno natural. De acuerdo a esas observaciones, trazaron calendarios anuales que les permitieron llevar una convivencia armónica con la naturaleza. La profunda espiritualidad indígena está directamente relacionada con la naturaleza que es la que da la vida.
Fecha clave en esta concepción de mundo es el solsticio de invierno, que marca el inicio del nuevo ciclo de vida. En el hemisferio sur esto ocurre en el mes de junio, entre los días 20 y 24.
Los calendarios Aymara, Quechua, Likan Antai, Rapa Nui y Mapuche, consideran los movimientos del Sol y la Luna para establecer los tiempos de la siembra y la cosecha, celebrando las ceremonias espirituales de agradecimiento correspondientes a cada proceso productivo.
¿Qué significa el Año Nuevo Indígena?
El solsticio de invierno es considerado por los pueblos indígenas como un renacer. Es el período del año en que la naturaleza se renueva. Ha finalizado la época de cosecha y el descanso necesario de la tierra y está preparada para su nuevo tiempo de fertilidad. Se acerca la siembra. Pronto, los brotes emergerán desde la tierra, los animales cambiarán su pelaje y el agua de los ríos se nutrirá de lluvias y deshielos. Este momento es visualizado como el tiempo en que
“El sol emprende su camino de regreso” a la Tierra. Regresa la luz y, con ella, la vida en todo su esplendor.
La víspera del solsticio es la noche más larga del año, luego de ese momento clave y durante los seis meses siguientes, las noches se acortan y los días se alargan. En el ambiente hay más luz disponible y con ello mayor abundancia.
Pero no sólo la naturaleza se renueva, también los seres humanos. Al saberse parte de la naturaleza, los pueblos indígenas establecen con ella relaciones de reciprocidad.
La importancia de esta relación primordial se expresa en la identidad social, cultural y religiosa de los pueblos indígenas, siempre vinculada al culto de la naturaleza, a los elementos que la constituyen: el Sol (padre sol), la Tierra (madre tierra), los árboles como el Canelo o la Araucaria y los animales, todos sagrados en este mundo donde la vida es el mayor tesoro.
El Año Nuevo constituye un momento primordial en que ser humano y naturaleza pactan su vida en armonía, celebrando la ceremonia ritual del Año Nuevo o del inicio de un nuevo ciclo de vida.
¿Quiénes lo celebran?
Los pueblos de cultura andina: Aymara, Quechua y Likan Antai realizan ceremonias rituales del Año Nuevo. En ellas dan gracias a la madre tierra (Pacha mama) y al padre sol (Tata Inti) y le solicitan les traiga un año productivo y rico en animales y cosechas para la comunidad. Los Likan Antai ruegan a la Pata Hoiri (madre tierra) y las comunidades Kolla en los últimos años han realizado ceremonias con el mismo fin.
El pueblo Mapuche celebra el Año Nuevo dando gracias a la madre tierra (Ñuke mapu) por su generosidad y solicitándole sea benéfica con la comunidad en el año que comienza, que la tierra sea productiva.
Ceremonias Rituales Aymara: Machaq MaraCeremonia conocida históricamente como el Marat’aqa o separación del año. Esta fiesta es un momento para corresponder con ofrendas a la generosidad de la Pachamama. Se hace un pago que es el reestablecimiento de la armonía.
Quechua: Inti Raymi Es una fiesta de agradecimiento a la naturaleza y al astro solar que las culturas andinas heredaron de los Incas. A mediados del siglo XX y después que la conquista española suprimiera el rito, la Fiesta del Sol volvió al Cusco, su antiguo centro ceremonial.
Likan Antai: Fiesta del Agua En muchos lugares de los Andes, cuando las lluvias se atrasan demasiado, se realizan ofrendas especiales para llamar a la lluvia con agua de mar o de manantiales grandes que no se secan nunca.
Mapuche: We Tripantu También llamado Wiñoi Tripantu (regresa la salida del Sol). La ceremonia comienza antes que el Sol se oculte en el horizonte. Habitualmente se realiza durante la noche del 23 de junio, y se espera hasta el amanecer la llegada del “nuevo Sol que regresa” por el oeste. El ritual, que invoca a los antepasados, es dirigido por una machi o por el lonko del lugar.
Visibilización de los Pueblos Indígenas Además de cumplir una función ceremonial y religiosa al interior de las comunidades, la celebración del Año Nuevo es una forma de visibilización sociopolítica de los pueblos.
Durante muchos años, estas ceremonias se hicieron en sitios apartados y con participación exclusiva de las comunidades, pues la ideología dominante privilegiaba las creencias cristianas por sobre otras. Sin embargo, todo rito tiene un carácter colectivo, un elemento que permite la cohesión interna del grupo y eso hace que muchas costumbres no desaparezcan completamente.
Hace 15 años un grupo de jóvenes mapuche re instala el We Tripantu como una forma de mostrar al resto de la sociedad que esta tradición no había muerto. Poco a poco, estas celebraciones rituales se han vuelto más populares y han ido tomando cada vez con más fuerza, espacios públicos como plazas de Temuco y parques de Santiago.
En el Norte Grande, muchas de las ceremonias tienen por escenario sitios aledaños a iglesias católicas edificadas sobre la base de otros terrenos sagrados para los pueblos originarios. El sentido ritual que tiene esta celebración, la aleja de la algarabía típica de una fiesta occidental y la hermana con rogativas ancestrales y religiosas donde priman una actitud respetuosa, de recogimiento y reflexión.

sexta-feira, 19 de junho de 2009

Solstício de Inverno



O casal caminhava por trilhas nunca descobertas nem por eles próprios, porém não tinham medo e de mãos dadas não conseguiam parar, não até chegarem ao seu destino: o altar...
As pedras que pisavam que, no início da jornada eram de cristal, agora se tornavam escuras embora ainda cristalizadas. Cristalizadas como os olhos de Sofia.
Ela segurava firme na mão de seu companheiro eterno.O casal ainda não sabia, mas por meio de densa bruma era levado para reviver realizando algo que em tempos passados sempre foi impedido de ser concretizado cada vez que era tentado.
E estavam ali, mais uma vez, percorrendo o mesmo caminho para o mesmo fim...
Sentiam-se atraídos por uma força. Vermelha como a lua que a tudo observava, cada passo dos dois por eras e eras.
E esta força não era, nem nunca foi externa. Ela emanava, pois sempre esteve presente nos dois amantes. Sempre.
Esta era a força da união sanguínea, do abraço diablerítico. E era a mesma força que um dia criou cada um dos dois e neste momento estava pronta para tentar uni-os em um único ser, mais uma vez.
Zathor conhecia e guiava Sofia pelo vale oculto, embora nunca estivesse ali, não nesta existência.
E por falar nisso, não posso definir se há vidas passadas, carmas, ou qualquer outra definição para o que acontece quando reconhecemos em outros algo que já vivemos, ou pensamos ter vivido...
Dejavour... A sensação é sempre mais forte que qualquer explicação racional. Simplesmente é.
Pode ser tudo isso acima citado, e na verdade a definição que mais me agrada é a que estejamos em dimensões ou salas e que não exista o tempo passado nem futuro e sim fatos que ocorrem simultaneamente e com as mesmas pessoas, explicando assim o motivo do reconhecimento e desejo de estar em certos lugares e com aquelas pessoas tendo a sensação de estar-se repetindo um ato e tornando-o novo ou renovado.
Na realidade era exatamente assim que Sofia e Zathor se sentiam. Estavam felizes, confiantes, realizados porque por mais estranho e louco aquilo tudo pudesse parecer para ambos era a atitude mais correta a ser tomada para que nunca mais fossem afastados e finalmente reinassem juntos no castelo de cristal da vida eterna.
Só juntos suportariam a eternidade. Presente de grego.
E somente juntos fartariam-se minando de uma só vez a sede um do outro a sede do Amor.


quarta-feira, 17 de junho de 2009

XAMANISMO


O Xamanismo é uma filosofia de vida muito antiga, que visa o reencontro do homem com os ensinamentos e fluxo da natureza e com seu próprio mundo interior. Sua origem é um conjunto de ensinamentos milenares que, através da tradição de tribos indígenas do mundo todo, foram sendo passadas até os dias de hoje.
Esses ensinamentos são baseados na observação da natureza e seus sinais: Sol, Lua, Terra, Água, Fogo, Ar, Animais, Plantas, Vento, Ciclos, e assim por diante. Pode-se considerar o Xamanismo como a verdadeira arte de viver. Ao observarem o ciclo da natureza e suas manifestações, os antigos xamãs puderam perceber sua conexão com o todo.
Desta forma, se abriram para o aprendizado daquilo que realmente somos e tornaram-se capazes de elevar a consciência e se relacionar com outras realidades e dimensões, assim como manter plena e perfeita harmonia com a natureza, possibilitando a total integração de seus corpos físico, mental, emocional e espiritual.
A prática do Xamanismo utiliza-se do trabalho com: ervas, direções sagradas, rituais, jornadas Xamânicas, contato com natureza e seres espirituais, ritmos, danças e movimentos corporais, elementos básicos da natureza (água, terra, ar, fogo, cristais, pedras, argila, etc...), cirurgias espirituais e técnicas de cura e purificação dos corpos físico, emocional, mental e espiritual, entre outras coisas. Atualmente, está havendo um resgate dos conhecimentos do Xamanismo a fim de aplicá-los no dia a dia, buscando elevar a consciência e alcançar novamente o equilíbrio.
O Xamanismo tem como objetivos básicos: reconectar o ser com sua sabedoria interior, conexão com a multidimensionalidade do ser humano, ancoragem do poder pessoal, conexão com seres espirituais, limpeza dos corpos físico e sutis, limpeza e harmonização de ambientes, harmonização plena do ser, conscientização do aspecto espiritual de cada um e de sua inter-relação com a natureza e com o planeta a que pertence, ativação das habilidades de coragem, força e sabedoria para lidar com questões generalizadas, curas e prevenção de distúrbios e doenças.

quarta-feira, 3 de junho de 2009


"... Borboleta parece flor
Que o vento tirou pra dançar
Flor parece a gente
Pois somos semente do que ainda virá..."